Microcuento
ESQUELA A UNOS ZAPATOS
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Marco Rivas, a sus zapatos, que fallecieron en el día de ayer, ruega una oración por estos y todos los zapatos que cumplieron su labor con fidelidad y abnegación.
Murieron tranquilos, sin expresar una queja o una señal de dolor, tal y como habían vivido. Nunca hubo unos zapatos tan generosos. Lo mismo se ofrecían para ir al teatro que a un picnic o una celebración benéfica. Con ellos vi la primera película de Zhang Yimou. Con ellos fui a los bares y recorrí las calles del centro, sin rumbo, por el solo placer de mirar. Con ellos conocí a Laura, que siempre hacía el amor con los zapatos puestos. Como si el verdadero secreto lo llevara en los pies.
Nunca hubo unos zapatos tan pacientes y desinteresados. Siempre me escuchaban. En los momentos duros y en los momentos felices. Mira, creo que esto no tiene sentido, les decía al llegar una noche cualquiera, pero a la mañana siguiente estaban en el mismo sitio, dispuestos a empezar de nuevo. Y no eran de esos zapatos suspicaces. Al contrario, cuando llegaban unas zapatillas o unas botas para el invierno, aguardaban su turno sin decir una mala palabra. Entregados a la soledad propia de los zapatos.
Y qué cómodos eran, cómo se adaptaban a mis pasos, parecía que estábamos hechos el uno para el otro. Cuando pisaba la calle ni siquiera los notaba. Volábamos por las aceras, por las esquinas. Volábamos en las conversaciones, en la consulta del dentista. Volábamos cuando escribía y se cruzaban de brazos ante la página en blanco. A estos zapatos quiero rendirles un homenaje, estos zapatos que también son los de todos, los que una vez nos sirvieron con tanto celo y desinterés.

Soberbio!!!!
Posted by Viviana Zorrilla Díaz | February 9, 2012, 1:04 pm